Problema de identidad
21 Mar 2006 A LAS 11:28 pm CATEGORIA: diseño trackbackJacinto Salcedo nos invita a reflexionar respecto de la integración de los identificadores correspondientes a las entidades culturales venezolanas. Nos hemos tomado la atribución de incluir el artículo que publicó en el diario El Nacional el día jueves 16 de marzo.
Lejos de tener una intención política, creemos que es importante dedicar un espacio a la inquietud de muchos diseñadores gráficos venezolanos sobre este tema.
La creación de marcas tiene conceptualmente dos flancos: la búsqueda de la identidad, donde se establecen las relaciones de pertenencia, y la diferenciación, que es el espacio para demostrar que se es distinto del otro. En la tensión que se establece entre identidad y diferencia se define el campo de acción de la imagen corporativa o como se llama en inglés el branding. Así por ejemplo podemos diferenciar claramente la marca de dos refrescos aunque ellos compartan ciertos rasgos gráficos de identidad común, como por ejemplo en el uso colores brillantes y referencias al sabor.
En el caso recientemente ventilado, donde el Ministerio de la Cultura establece una única imagen para identificar a todos los entes bajo su tutela, se impone el uso de la graficación de una tablilla de la etnia Panare para sustituir la identidades de los museos y editoriales del país. Al hurgar en las razones que pueden justificar este cambio podríamos entender que se trata de una impericia en el uso y aplicación de la imagen o de una intención de barrer con cualquier vestigio de diversidad cultural.
Las características de la identificación de una institución del Estado, pongamos por caso la del Museo de Bellas Artes, debe partir de una serie de consideraciones que van desde la identidad de su función propia (las Bellas Artes) y la de la comunidad a la que pertenece (en este caso Caracas, así entendemos que es distinta a la del Museo de Arte de Maracay); pero también podemos entender que es un espacio dependiente de un organismo superior que rige las políticas de Estado en torno a él (el Ministerio de Cultura) y a un organismo que ejerce un control administrativo de sus recursos (la Fundación Nacional de Museos). Finalmente todo esto está inscrito dentro del ámbito nacional: se trata de un museo venezolano y no uno mexicano. Sin duda que es un complejo manojo de fuerzas que pugnan por reconocimiento.
Si bien los logotipos no son eternos, la imagen gráfica de las instituciones está sujeta a los camios que ellas mismas sufren, pero estos cambios o ajustes deben hacerse desde adentro y sin negar su esencia.
Los museos, así como las editoriales, son entes difusores de cultura, de educación, son los referentes de la sociedad, los templos de la memoria cultural y por lo tanto de la identidad. Sus símbolos gráficos forman parte sustantiva de esta identidad. Para nada se trata de un capricho o “manifestación artística” aislada como se les ha querido ver. Los logotipos o emblemas de estas instituciones representan su esencia institucional, su deber ser. En algunos casos estos logotipos van incluso más allá de la mera función identificatoria, ellos representan valores de patrimonio visual arraigados en el ámbito cultural y muy particularmente en el del diseño gráfico ya que esos signos son la huella que nos dejaron insignes personalidades como Gerd Leufert, Nedo M.F., Álvaro Sotillo, Carlos Cruz-Diez, Waleska Belisario u Oscar Vásquez.
¿Sería posible que el Ministerio de la Defensa o la Comandancia General de las Fuerzas Armadas decidieran unificar la imagen del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional bajo un mismo símbolo gráfico borrando sus funciones específicas?
La premisa que se esgrime desde el Ministerio de la Cultura es el de la inclusión. Esa es una consideración con la que estamos de acuerdo. La inclusión se trata de entender las diferencias del otro, ser tolerantes y crecer como país entendiendo a las instituciones en sus ámbitos de acción específica. Entonces si aceptamos que la intención es correcta y su aplicación estuvo mal ejecutada, indudablemente se trata de una mala praxis en el uso de la imagen desde una instancia administrativa.
Fortalecer las instituciones con toda seguridad no tiene que ver con quitarles su identidad y utilizar una “aplanadora” que haga que desdibujen sus límites, funciones y jerarquías. De no ser así se está atentando contra la misma cultura uniformando los propósitos, ideas y expresiones, una actitud no muy concorde con el ejercicio ciudadano y democrático. Ojalá se abra el debate.
Jacinto Salcedo
22 Mar 2006 - 12:19 am
me amo su “layout.” :)
22 Mar 2006 - 6:08 am
Es bastante preocupante la situación de la pérdida de identidad. En El Nacional el día martes 14 de marzo se publicó un artículo sobre la utilización de este identificador único que se da a conocer como “el perro y la rana” en el texto se dio una explicación sobre el símbolo y cito:
En mi afán por saber si el ministerio amplió esta, por demás está decir poco convincente explicación, me di a la tarea de bajar el manual de uso que aparece en el sitio web y quedé igualmente desinformada.
Si tienen la oportunidad de ver este identificador multiusos ya adaptado a cada una de las distintas instituciones culturales (reemplazando aquellos identificadores que estudiamos en la Universidad con tanto gusto y orgullo como el de la Galería de Arte Nacional de Sotillo por mencionar alguno) se darán cuenta del apretujamiento tipográfico que se origina al tratar de adaptar nombres como “Instituto Autónomo Centro Nacional del Libro” en el espacio que permite el símbolo, además de la poca legibilidad de algunos textos en la versión a escalas de grises.
No me queda más que imaginar a Nedo y a Leufert indignados desde el cielo de los diseñadores.
22 Mar 2006 - 11:22 am
En efecto. Es lamentable que se esté pasando por encima de la historia gráfica de las instituciones culturales del país, cuya imagen estaba sólidamente establecida.
Si bien es cierto que todos son organismos del Estado, cada uno tiene su personalidad institucional particular, sino ¿por qué las gobernaciones y alcaldías del país -por citar un ejemplo- se permiten crear una imagen nueva en cada oportunidad de cambio?
En la Universidad del Zulia a través de su proceso de departamentalización se ha optado por eliminar todos los identificadores de las escuelas, que ahora son programas, y de cualquier ente particular; permitiendo sólo a las facultades y algunos entes de envergadura o empresas rentales mantener su símbolo y logotipo, siempre acompañado del escudo de LUZ. En este caso me parece válida y hasta plausible la resolución, puesto que el manejo de la imagen en cuanta oficina había en las dependencias de la universidad carecía de consistencia e incluso, atentaba contra la identidad gráfica de la institución.
Vale la pena preguntarse ¿realmente es necesario este cambio que invalida la historia del diseño gráfico en Venezuela?
23 Mar 2006 - 1:55 am
Es Terrible lo que esta pasando y más terrible aún es que nadie haga ni diga nada…los estudiantes de diseño estan regodeandose en sus propios mundos..sin concientizar la perdida tan grande que estamos enfrentando..es perder patrimonio gráfico..parte de la historia de esos museos..y de la historia del diseño en Venezuela..coincido contigo Jessi, el pobre Leufert y Nedo se deben estar retorciendo en sus tumbas.
23 Mar 2006 - 1:11 pm
Hola ! Caí en aquí desde Blogs Mujer . Voy leyendo poco a poco y me encanta todo lo que encuentro, claro no soy diseñadora pero siempre me ha gustado la visión especial y única de los que se dedican a todo esto. Es un lástima que como mencionas sobre el plagio, algunos tengan creatividad tan limitada que no surgan más que malas copias.
Enhorabuena por tu sitio y un saludo desde México !