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	<title>Comments on: Hablemos de Armando ReverÃ³n</title>
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	<description>En este espacio, Cabana Digital  pretende recopilar los aciertos de reconocidos desarrolladores web que han sido de gran utilidad para nosotros, aquellos a los que seguimos recurriendo frecuentemente.</description>
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		<title>By: esteban castillo</title>
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		<dc:creator>esteban castillo</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 31 May 2009 15:01:50 +0000</pubDate>
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		<description>Armando ReverÃ³n, Juanita y Pancho	
	Su infancia compartida entre Caracas, Valencia y de nuevo, Caracas; entre padres biolÃ³gicos y de crianza, hacen de Armando ReverÃ³n de por si, una vida muy singular. En su niÃ±ez sufre la fiebre tifoidea, quÃ© segÃºn algunos, le dejarÃ­an  secuela para toda su vida.
	 A los 19 aÃ±os, se inscribe en la Academia de Bellas Artes de Caracas (1908). Sus primeras pinturas estÃ¡n dentro de la atmÃ³sfera tradicional de esa Ã©poca. Pero va  a ser fundamental el aporte de otros pintores llegados del exterior  en el desarrollo de su obra.
	Y un dÃ­a viaja a EspaÃ±a. Es el aÃ±o 1910. Va  a Barcelona. Estudia en la Escuela de Lonja.  El pintor Rafael Monasterios se encuentra estudiando en Ã©sta escuela. Se residencia en Madrid. ReverÃ³n va a extasiarse delante de â€œLas Meninasâ€, de VelÃ¡squez. Estudia en la Academia de San Fernando. Descubre, otra manera de ejecutar y de plasmar los colores sobre la tela.  Los cuadros del Greco, de Francisco de Goya, las majas, los toros y â€œLos caprichosâ€ y, un sinfÃ­n de obras importantes nutren al joven artista. Estamos a comienzos del siglo XX.  Mira y admira.  Estudia a JoaquÃ­n Sorolla. El color, el dibujo, la pastosidad y la creaciÃ³n de estos pintores van quedando archivados en su mente.
	En 1914, es invitado por un amigo pintor a ir a ParÃ­s. Pasa algunos meses en la Ciudad Luz y, para vivir hace  manchas y retratos al carboncillo, que vende  en los Jardines de TullerÃ­as.
	ParÃ­s, ciudad donde se habÃ­an desarrollado grandes movimientos del arte, entre ellos: el impresionismo. Ciudad donde Claude Monet pintÃ³ y,  un grupo de artistas habÃ­an realizado el paisaje en â€œPleine Airâ€.   Ellos querÃ­an captar la luz y plasmar en la tela las variantes tonalidades durante el dÃ­a y, asimismo, en  las cuatro estaciones. VisitÃ³ los museosâ€¦, ReverÃ³n se iba formando. Ya  Picasso habÃ­a pintado â€œLas seÃ±oritas de Avignonâ€ (1907).  Picasso, Braque  y un grupo grande de pintores pintaban dentro de la tendencia cubista; era una gran revoluciÃ³n en el arte. Interpretaban los objetos,  los paisajes y las figuras de diferentes puntos de vista, pero,  ReverÃ³n no se interesÃ³ por Ã©sta vanguardia. El artista en ParÃ­s se dedicÃ³ a conocerâ€¦ y en esa gran  inquietud  por   estar al tanto y el deseo de aprender visitÃ³ galerÃ­as y museos, como lo son: el Museo du Louvre  y el Museo Luxemburgoâ€¦ EstudiÃ³ a  los pintores impresionistas: Degas,  Pizarro, Renoir, Sisley y muchos otros.
	 Estalla la Primera  Guerra Mundial, tanto Ã©l, como Monasterios y muchos otros artistas regresaron a Venezuela.
	Una de las mÃ¡s decisivas influencias fue la del pintor ruso: Nicolas Ferdinandov,  quien le da consejosâ€¦ Ã‰ste pintor llega  a Venezuela (1916), trotamundo, con sueÃ±os de tener un barco y recorrer el mundo con artistas y hasta llegaron hacer una exposiciÃ³n con esta idea, pero la venta fue nula y el proyecto cayo al aguaâ€¦ Pintor de azules, amante del trÃ³pico y del submarinismo. Tenemos al rumano  Samys MÃ¼tzner y Emilio Boggio, pintor que estaba al tanto de los movimientos que realizaban en el viejo continente. ReverÃ³n frecuenta el CÃ­rculo de Bellas Artes.
	Estas influencias, este compartir, Ã©sta manera de confrontar su trabajo con otros artistas, entre ellos, Rafael Monasterios, Antonio Edmundo Monsanto, y muchos otros, nutren la personalidad plÃ¡stica de Armando ReverÃ³n. 
	Viene cargado de conocimientos, ya tiene una gran formaciÃ³n artÃ­sticaâ€¦ y  comienza con mÃ¡s frecuencia a bajar al Litoral. Ferdinandov, le aconseja, que se busque una mujer sencilla y humildeâ€¦ y asÃ­ fue como en una fiesta de carnaval, en la Guaira  y al compÃ¡s del merengue; vio a Juanita Mota. La invitÃ³ a bailarâ€¦ ComprÃ³ un terreno cerca de una   bodega llamado: â€œLas Quince Letrasâ€, y comenzÃ³ a construir â€œEl Castilleteâ€ con la ayuda de los vecinos.
	AllÃ­ fue construyendo su espacio, su ambiente.  Creando su decoraciÃ³n para vivir para lo que habÃ­a nacido: ser artista, ser un artÃ­fice de la luz. Se fue llenando de utensilios utilitarios y sencillos, de objetos infuncionales y heterÃ³clitos,  que el mismo fue creando. Haciendo su escenografÃ­a para actuarâ€¦ Su mono Pancho, â€œsu eterno Panchoâ€, que cuando fallecÃ­a, buscaba otro, y le volvÃ­a a llamar, Panchoâ€¦
	Â¿Anacoreta, artista, paranoico, esquizofrÃ©nico, actor, irreverente o inventor de un mundo a su medida? Cuentan que hacia el â€œteatroâ€ cuando venÃ­an a filmar un documental o a tomarle fotografÃ­as, o si llegaba un cliente y le comprabaâ€¦ a veces comentaba: â€œTodo lo que hay que hacer para vender los cuadrosâ€. Pero, sin dudas, un gran creador, un gran histriÃ³nico, un gran artista, y mientras su musa Juanita posaba, las muÃ±ecas - modelos  miraban con asombro a su creador, al gran demiurgo que las habÃ­a  creado con trapos y alambresâ€¦ los pÃ¡jaros de papel volaban libres, entre los blancos luminosos,  los ocres y sepias. El piano silente, hecho en cartÃ³n, sonaba al ritmo de los pasodobles de esos recuerdos de la EspaÃ±a taurina, de tablaos flamencos y de obras de arte..., y su telÃ©fono de cartÃ³n para llamar a la fantasÃ­aâ€¦, y las alas  de los murciÃ©lagos, hechas en papel,  a veces, queriendo aletear en ese mundo de formas, lÃ­neas, colores, luces, sueÃ±os y magia.	
	Crisis, depresiones y tristezasâ€¦ las muÃ±ecas-sus novias- lloraban la ausencia de  ReverÃ³n, cuando estaba en la clÃ­nicaâ€¦ de regreso vuelve a pintar, siempre fue asÃ­, en los momentos de crisis nerviosa, y en la cual, la enfermedad tenÃ­a su espacio,  no habÃ­a lugar para la creaciÃ³n y, despuÃ©s en la lucidezâ€¦ los azules, luego, los blancos y los sepias iluminaban sus obras. Los paisajes marinos, los uveros y los cocoteros se llenaban de luz y el inmaculado color invadÃ­a todo la telaâ€¦ y Juanita convertida en una maja, que recordaba a las majas de Goyaâ€¦ figuras, autorretratos y paisajes es otra  etapa  de su obraâ€¦.entre sepias, ocres, rojos, grises y azules, algunos puestos con los mismos dedos, con pinceles y telas hecho por Ã©l mismo, dejaba todo ese conocimiento que adquiriÃ³ a travÃ©s de sus amigos, profesores y pintores y, sobre todo, en los museosâ€¦ viviÃ³ en medio de su universo mÃ¡gico y excepcional, en ese mundo, donde la locura se ahuyentaba  cuando las musas estaban a su lado, como fuente de inspiraciÃ³n para realizar esas obras tan importantes. 	
	Hoy, Armando ReverÃ³n ha sido un gran prototipo, un paradigma dentro del arte venezolano y un gran artista universal. AhÃ­, estÃ¡ su obra y gracias a quienes han sabido conservarla, por quÃ© a lo mejor se hubiese perdido, creyendo que eran gestos, rayas y manchas de â€œun locoâ€ y, era todo lo contrario, era el pensamiento y los trazos llevados a la tela por un gran artista. Nace en  Caracas el 10 de  Mayo 1889 y  muere en la misma ciudad, 19 de septiembre1954.  En el Museo de Bellas Artes de Caracas, (1955) se realiza su gran exposiciÃ³n retrospectivaâ€¦			Esteban Castillo</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Armando ReverÃ³n, Juanita y Pancho<br />
	Su infancia compartida entre Caracas, Valencia y de nuevo, Caracas; entre padres biolÃ³gicos y de crianza, hacen de Armando ReverÃ³n de por si, una vida muy singular. En su niÃ±ez sufre la fiebre tifoidea, quÃ© segÃºn algunos, le dejarÃ­an  secuela para toda su vida.<br />
	 A los 19 aÃ±os, se inscribe en la Academia de Bellas Artes de Caracas (1908). Sus primeras pinturas estÃ¡n dentro de la atmÃ³sfera tradicional de esa Ã©poca. Pero va  a ser fundamental el aporte de otros pintores llegados del exterior  en el desarrollo de su obra.<br />
	Y un dÃ­a viaja a EspaÃ±a. Es el aÃ±o 1910. Va  a Barcelona. Estudia en la Escuela de Lonja.  El pintor Rafael Monasterios se encuentra estudiando en Ã©sta escuela. Se residencia en Madrid. ReverÃ³n va a extasiarse delante de â€œLas Meninasâ€, de VelÃ¡squez. Estudia en la Academia de San Fernando. Descubre, otra manera de ejecutar y de plasmar los colores sobre la tela.  Los cuadros del Greco, de Francisco de Goya, las majas, los toros y â€œLos caprichosâ€ y, un sinfÃ­n de obras importantes nutren al joven artista. Estamos a comienzos del siglo XX.  Mira y admira.  Estudia a JoaquÃ­n Sorolla. El color, el dibujo, la pastosidad y la creaciÃ³n de estos pintores van quedando archivados en su mente.<br />
	En 1914, es invitado por un amigo pintor a ir a ParÃ­s. Pasa algunos meses en la Ciudad Luz y, para vivir hace  manchas y retratos al carboncillo, que vende  en los Jardines de TullerÃ­as.<br />
	ParÃ­s, ciudad donde se habÃ­an desarrollado grandes movimientos del arte, entre ellos: el impresionismo. Ciudad donde Claude Monet pintÃ³ y,  un grupo de artistas habÃ­an realizado el paisaje en â€œPleine Airâ€.   Ellos querÃ­an captar la luz y plasmar en la tela las variantes tonalidades durante el dÃ­a y, asimismo, en  las cuatro estaciones. VisitÃ³ los museosâ€¦, ReverÃ³n se iba formando. Ya  Picasso habÃ­a pintado â€œLas seÃ±oritas de Avignonâ€ (1907).  Picasso, Braque  y un grupo grande de pintores pintaban dentro de la tendencia cubista; era una gran revoluciÃ³n en el arte. Interpretaban los objetos,  los paisajes y las figuras de diferentes puntos de vista, pero,  ReverÃ³n no se interesÃ³ por Ã©sta vanguardia. El artista en ParÃ­s se dedicÃ³ a conocerâ€¦ y en esa gran  inquietud  por   estar al tanto y el deseo de aprender visitÃ³ galerÃ­as y museos, como lo son: el Museo du Louvre  y el Museo Luxemburgoâ€¦ EstudiÃ³ a  los pintores impresionistas: Degas,  Pizarro, Renoir, Sisley y muchos otros.<br />
	 Estalla la Primera  Guerra Mundial, tanto Ã©l, como Monasterios y muchos otros artistas regresaron a Venezuela.<br />
	Una de las mÃ¡s decisivas influencias fue la del pintor ruso: Nicolas Ferdinandov,  quien le da consejosâ€¦ Ã‰ste pintor llega  a Venezuela (1916), trotamundo, con sueÃ±os de tener un barco y recorrer el mundo con artistas y hasta llegaron hacer una exposiciÃ³n con esta idea, pero la venta fue nula y el proyecto cayo al aguaâ€¦ Pintor de azules, amante del trÃ³pico y del submarinismo. Tenemos al rumano  Samys MÃ¼tzner y Emilio Boggio, pintor que estaba al tanto de los movimientos que realizaban en el viejo continente. ReverÃ³n frecuenta el CÃ­rculo de Bellas Artes.<br />
	Estas influencias, este compartir, Ã©sta manera de confrontar su trabajo con otros artistas, entre ellos, Rafael Monasterios, Antonio Edmundo Monsanto, y muchos otros, nutren la personalidad plÃ¡stica de Armando ReverÃ³n.<br />
	Viene cargado de conocimientos, ya tiene una gran formaciÃ³n artÃ­sticaâ€¦ y  comienza con mÃ¡s frecuencia a bajar al Litoral. Ferdinandov, le aconseja, que se busque una mujer sencilla y humildeâ€¦ y asÃ­ fue como en una fiesta de carnaval, en la Guaira  y al compÃ¡s del merengue; vio a Juanita Mota. La invitÃ³ a bailarâ€¦ ComprÃ³ un terreno cerca de una   bodega llamado: â€œLas Quince Letrasâ€, y comenzÃ³ a construir â€œEl Castilleteâ€ con la ayuda de los vecinos.<br />
	AllÃ­ fue construyendo su espacio, su ambiente.  Creando su decoraciÃ³n para vivir para lo que habÃ­a nacido: ser artista, ser un artÃ­fice de la luz. Se fue llenando de utensilios utilitarios y sencillos, de objetos infuncionales y heterÃ³clitos,  que el mismo fue creando. Haciendo su escenografÃ­a para actuarâ€¦ Su mono Pancho, â€œsu eterno Panchoâ€, que cuando fallecÃ­a, buscaba otro, y le volvÃ­a a llamar, Panchoâ€¦<br />
	Â¿Anacoreta, artista, paranoico, esquizofrÃ©nico, actor, irreverente o inventor de un mundo a su medida? Cuentan que hacia el â€œteatroâ€ cuando venÃ­an a filmar un documental o a tomarle fotografÃ­as, o si llegaba un cliente y le comprabaâ€¦ a veces comentaba: â€œTodo lo que hay que hacer para vender los cuadrosâ€. Pero, sin dudas, un gran creador, un gran histriÃ³nico, un gran artista, y mientras su musa Juanita posaba, las muÃ±ecas &#8211; modelos  miraban con asombro a su creador, al gran demiurgo que las habÃ­a  creado con trapos y alambresâ€¦ los pÃ¡jaros de papel volaban libres, entre los blancos luminosos,  los ocres y sepias. El piano silente, hecho en cartÃ³n, sonaba al ritmo de los pasodobles de esos recuerdos de la EspaÃ±a taurina, de tablaos flamencos y de obras de arte&#8230;, y su telÃ©fono de cartÃ³n para llamar a la fantasÃ­aâ€¦, y las alas  de los murciÃ©lagos, hechas en papel,  a veces, queriendo aletear en ese mundo de formas, lÃ­neas, colores, luces, sueÃ±os y magia.<br />
	Crisis, depresiones y tristezasâ€¦ las muÃ±ecas-sus novias- lloraban la ausencia de  ReverÃ³n, cuando estaba en la clÃ­nicaâ€¦ de regreso vuelve a pintar, siempre fue asÃ­, en los momentos de crisis nerviosa, y en la cual, la enfermedad tenÃ­a su espacio,  no habÃ­a lugar para la creaciÃ³n y, despuÃ©s en la lucidezâ€¦ los azules, luego, los blancos y los sepias iluminaban sus obras. Los paisajes marinos, los uveros y los cocoteros se llenaban de luz y el inmaculado color invadÃ­a todo la telaâ€¦ y Juanita convertida en una maja, que recordaba a las majas de Goyaâ€¦ figuras, autorretratos y paisajes es otra  etapa  de su obraâ€¦.entre sepias, ocres, rojos, grises y azules, algunos puestos con los mismos dedos, con pinceles y telas hecho por Ã©l mismo, dejaba todo ese conocimiento que adquiriÃ³ a travÃ©s de sus amigos, profesores y pintores y, sobre todo, en los museosâ€¦ viviÃ³ en medio de su universo mÃ¡gico y excepcional, en ese mundo, donde la locura se ahuyentaba  cuando las musas estaban a su lado, como fuente de inspiraciÃ³n para realizar esas obras tan importantes.<br />
	Hoy, Armando ReverÃ³n ha sido un gran prototipo, un paradigma dentro del arte venezolano y un gran artista universal. AhÃ­, estÃ¡ su obra y gracias a quienes han sabido conservarla, por quÃ© a lo mejor se hubiese perdido, creyendo que eran gestos, rayas y manchas de â€œun locoâ€ y, era todo lo contrario, era el pensamiento y los trazos llevados a la tela por un gran artista. Nace en  Caracas el 10 de  Mayo 1889 y  muere en la misma ciudad, 19 de septiembre1954.  En el Museo de Bellas Artes de Caracas, (1955) se realiza su gran exposiciÃ³n retrospectivaâ€¦			Esteban Castillo</p>
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		<title>By: Maria Luisa</title>
		<link>http://cabanadigital.com/weblog/2006/05/10/hablemos-de-armando-reveron/comment-page-1/#comment-12751</link>
		<dc:creator>Maria Luisa</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 May 2007 06:07:15 +0000</pubDate>
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		<description>jejej ... quise decir que lo poseÃ­a..pero cabe tambien esa palabra... arte y poesÃ­a.</description>
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		<title>By: Maria Luisa</title>
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		<dc:creator>Maria Luisa</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 May 2007 06:05:43 +0000</pubDate>
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		<description>Gracias por dejarme entrar por un momento en el mundo de ReverÃ³n, tan extraÃ±o y a la vez tan familiar, me siento identificada con Ã©l, soy artista tambien y desearÃ­a tener la valentÃ­a para hacer lo que Ã©l hizo, un refugio en donde abandonarse en las manos de la creaciÃ³n, sin tiempo, sin crÃ­ticas, sin perfecciÃ³n... darÃ© prÃ³ximamente clases de arte y sin duda, hablarÃ© de este gran artista, e intentaremos recrear alguna de sus obras, para sentir aunque sea por un momento la maravillosa locura que lo poesÃ­a... gracias :)</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Gracias por dejarme entrar por un momento en el mundo de ReverÃ³n, tan extraÃ±o y a la vez tan familiar, me siento identificada con Ã©l, soy artista tambien y desearÃ­a tener la valentÃ­a para hacer lo que Ã©l hizo, un refugio en donde abandonarse en las manos de la creaciÃ³n, sin tiempo, sin crÃ­ticas, sin perfecciÃ³n&#8230; darÃ© prÃ³ximamente clases de arte y sin duda, hablarÃ© de este gran artista, e intentaremos recrear alguna de sus obras, para sentir aunque sea por un momento la maravillosa locura que lo poesÃ­a&#8230; gracias :)</p>
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		<title>By: Esteban Castillo</title>
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		<dc:creator>Esteban Castillo</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 Mar 2007 18:20:56 +0000</pubDate>
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		<description>Armando ReverÃ³n

	Hablar de Armando ReverÃ³n es hablar de la luz, de la reverberaciÃ³n: es la luz del trÃ³pico. Hablar de sus creaciones, es hablar de sus muÃ±ecas, de sus modelos, de sus objetos. Es recordar a Juanita, su compaÃ±era y amiga. NaciÃ³ el 10 de Mayo de 1889, en Caracas-Venezuela, y ese dÃ­a, se celebra el dÃ­a del artista plÃ¡stico en su honor.
Se inscribe en la Academia de Bellas Artes de Caracas(1908). Luego los viajes a Madrid, Barcelona y Paris (1911 a 1915)   lo va a llevar al contacto con las obras impresionistas, como tambiÃ©n con las pinturas de  Francisco de Goya,  Sorolla, y VelÃ¡squez. AsÃ­, su trabajo, va tomando otro camino, se va enriqueciendo, va recibiendo influencias...
 En sus primeros aÃ±os tuvo la influencia de los impresionistas,  de los artistas europeos que  habÃ­an llegado a Venezuela en 1916, y  andaban en la bÃºsqueda del color tropical; como lo fueron  el rumano Samys MÃ¼tzner, y del pintor ruso NicolÃ¡s Ferdinandov,  pintor enamorado de los colores del  trÃ³pico... En las primeras obras de ReverÃ³n encontramos similitudes con Ã©l. MÃ¡s adelante, recibe el aporte del pintor franco-venezolano Emilio Boggio, quien habÃ­a expuestos en ParÃ­s con los impresionistas... 
DespuÃ©s de pasar una temporada en Europa, regresa a Venezuela, expone varias veces con el  pintor Rafael Monasterios... el deseo de pintar el mar, las playas, los cocoteros y los uveros lo llevan a pensar que tiene que ir  a vivir al litoral. Da clases a seÃ±oras y jÃ³venes pudientes de la  Guaira y MaiquetÃ­a.  Pero piensa que tiene que aislarse. En 1916 despuÃ©s de la muerte de su hermana Josefina, sufre de estados depresivos: La angustia le invade .
 En una fiesta de carnaval,(1919) en La Guaira, conoce a Juanita, quien va  a ser su compaÃ±era, su amiga, su cÃ³mplice, su modelo.. Construye un rancho de bahareque cerca de la playa, y prontamente, comienza â€œEl Castilleteâ€(1922-1924) piedra  a piedra, palma a palma; es el escenario ideal, pleno de luz, rodeado de objetos construidos por Ã©l, los cuales, forman parte de toda la escenografÃ­a, para esa gran pieza de teatro, para ese gran escenario  que es su vida, para asÃ­  poder crear. Se rodea de cosas sencillas, de un universo muy especial construido a la medida de su imaginaciÃ³n y de sus sueÃ±os. 
Su mono Pancho y la guacamaya lo acompaÃ±aban. Construye sus caballetes, pinceles, pinturas y trabaja sobre tela donde vienen envueltas las mercancÃ­as y con materiales de desecho.  En la Ã©poca blanca; el color se hace luz, brilla, invade la superficie,   atrÃ¡s, ha quedado la etapa azul, ya las  obras, â€œLa Cuevaâ€ y â€œLa ProcesiÃ³nâ€ estÃ¡n lejos, ahora los colores son otros... crisis, angustias y es internado varias veces, y en el tiempo de lucidez la obra esta ahÃ­ para dejar testimonio del momento creador, donde los grises y blancos y las lÃ­neas ocupan el espacio preciso, la pincelada colocada en su lugar, pinceladas libres y de un toque original. 
 Hay una gran creatividad. El color sepia aparece... los objetos construidos: en â€œLa pajareraâ€, son aves fijadas ahÃ­ en su creaciÃ³n, pÃ¡jaros que no desean salir de esa jaula, porque son libres y que cantan en su armonÃ­a de sepias y marrones, objetos hechos con papel, cartÃ³n y alambres; telÃ©fonos que no reciben llamadas, silenciosos, sin nunca sonar el timbre, desconectados del mundo exterior. Acordeones sin notas musicales, figuras  dibujadas con alambre, en fin, formas libres... los muebles con sus diseÃ±os originales y rÃºsticos, las muÃ±ecas son sus novias, sus amigas, Ã©l es el creador de figuras deformes, de mujeres que no sabemos de donde vienen, pero que  Ã©l sÃ­ sabÃ­a su Ã¡rbol genealÃ³gico, mujeres hechas de diferentes materiales, damas para acompaÃ±ar a ReverÃ³n y formar con los objetos: guitarras, tambores, bandolinas, toda una atmÃ³sfera lÃºdica, instrumentos musicales silentes y todos juntos forman  un decorado... mÃ¡scaras, para disfrazar, para transformar no se sabe quien, y el parasol y sus caballetes  con su diseÃ±os, â€œhecho en La Guairaâ€.
 ReverÃ³n va a ser el actor principal. Paisajes en  blancos, marrones o sepias llenan la superficie; colores colocados con los dedos, con pinceles toscos que dejan testimonio de su inventiva... Es su vida, busca la soledad para crear; sus muÃ±ecas son las modelos, pero al mismo tiempo, son doncellas de su taller, guardianas de las obras, son sus â€œnoviasâ€, son las  majas Casilda, Isabelita, Graciela, Serafina y otras, construidas o mejor dicho â€œ nacidasâ€ de Ã©l, son hijas de su imaginaciÃ³n;  se habla y se especula en la relaciÃ³n afectiva, amorosa y erÃ³tica del artista con ellas.  AÃ±os despuÃ©s, en 1942, sufre otra recaÃ­da tras la muerte de su madre... 
Â¿Verdad o mentira? O esto forma parte tambiÃ©n de la leyenda... Â¿anacoreta, eremita, extraÃ±o o enfermo mental, paranoico o esquizofrÃ©nico?. Pueden ser  todas estas cosas juntas, se comenta que miraba el sol directamente para despuÃ©s ir a pintar, que se paseaba por el mercado  para impregnarse de los colores de las frutas y verduras y despuÃ©s dejarlos colocados sobre la tela... Pero, antes que todo, fue un creador.  Encontramos una continuidad y seguridad en los trazos, hay una gama de colores dentro de ese  mundo de objetos que Ã©l ha construido; las lÃ­neas  corretean por la superficie y el pincel deja marcas de pinturas sobre el yute bruto de color ocre y de textura fuerte, colores preparados por Ã©l,  colores de excrementos de palomas, total: matices, azules, gradaciones de blancos, de grises, gamas de marrones, en fin, colores,  mezclados con pigmentos y colas... oleos, tintas y pasteles sobre  las superficies vÃ­rgenes, las cuales, recibieron diferentes motivos de paisajes, figuras, desnudos, retratos y autorretratos, que llenaron muchas telas y papeles con  luminosos colores de este gran artista... obras que son los resultados de todas las experiencias, de los viajes, de los estados anÃ­micos, de las influencias...
  ReverÃ³n viviÃ³ como  lo soÃ±Ã³ y lo pensÃ³; existiÃ³, para lo que creyÃ³:  su arte. AhÃ­, estÃ¡n sus obras, que  dÃ­a a dÃ­a se comprenden, se admiran y  se valoran  cada vez mÃ¡s y mÃ¡s, allende  nuestras fronteras...Actualmente, se muestra una retrospectiva de su obra en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.(MOMA)
No obstante, visto por algunos como un loco, por otros como un gran creador, para los artistas como un  gran maestro... el tiempo ha pasado y hoy, miramos y admiramos a Armando ReverÃ³n y  recuerdo como si fuese ayer el momento en que un dÃ­a quise ver, conocer, y pasearme por ese lugar donde Ã©l viviÃ³, donde sintiÃ³ depresiones y angustias;  pero sobre todo el lugar que construyÃ³ para crear al lado de su gran musa Juanita. Otra crisis en 1953  y es internado de nuevo, en el Sanatorio  del Dr. Baez Finol, quien se ocupa de Ã©l. Le otorgan el Premio Nacional de Pintura en 1953. Muere Armando ReverÃ³n el 17 de Septiembre de 1954.
	Hoy recuerdo ese domingo pleno de sol, por allÃ¡ en la dÃ©cada de los sesenta, cuando fui  a Macuto cerca al â€œBar  Quince Letrasâ€,  en el litoral venezolano, para disfrutar, sentir, enriquecerme, conocer y llegarme hasta ese espacio tan especial como lo fue â€œEl Castilleteâ€, lugar donde Armando ReverÃ³n capturÃ³ la luz y  dejÃ³ su creatividad plasmadas en las telas, en papeles,  en muchos objetos y  sobre todo en sus queridas y amadas muÃ±ecas... espacio donde hizo â€œsu teatroâ€ cuando alguien venÃ­a a visitarlo... asÃ­ fue el gran maestro Armando ReverÃ³n...

Esteban Castillo
					Estebancastil26@hotmail.com</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Armando ReverÃ³n</p>
<p>	Hablar de Armando ReverÃ³n es hablar de la luz, de la reverberaciÃ³n: es la luz del trÃ³pico. Hablar de sus creaciones, es hablar de sus muÃ±ecas, de sus modelos, de sus objetos. Es recordar a Juanita, su compaÃ±era y amiga. NaciÃ³ el 10 de Mayo de 1889, en Caracas-Venezuela, y ese dÃ­a, se celebra el dÃ­a del artista plÃ¡stico en su honor.<br />
Se inscribe en la Academia de Bellas Artes de Caracas(1908). Luego los viajes a Madrid, Barcelona y Paris (1911 a 1915)   lo va a llevar al contacto con las obras impresionistas, como tambiÃ©n con las pinturas de  Francisco de Goya,  Sorolla, y VelÃ¡squez. AsÃ­, su trabajo, va tomando otro camino, se va enriqueciendo, va recibiendo influencias&#8230;<br />
 En sus primeros aÃ±os tuvo la influencia de los impresionistas,  de los artistas europeos que  habÃ­an llegado a Venezuela en 1916, y  andaban en la bÃºsqueda del color tropical; como lo fueron  el rumano Samys MÃ¼tzner, y del pintor ruso NicolÃ¡s Ferdinandov,  pintor enamorado de los colores del  trÃ³pico&#8230; En las primeras obras de ReverÃ³n encontramos similitudes con Ã©l. MÃ¡s adelante, recibe el aporte del pintor franco-venezolano Emilio Boggio, quien habÃ­a expuestos en ParÃ­s con los impresionistas&#8230;<br />
DespuÃ©s de pasar una temporada en Europa, regresa a Venezuela, expone varias veces con el  pintor Rafael Monasterios&#8230; el deseo de pintar el mar, las playas, los cocoteros y los uveros lo llevan a pensar que tiene que ir  a vivir al litoral. Da clases a seÃ±oras y jÃ³venes pudientes de la  Guaira y MaiquetÃ­a.  Pero piensa que tiene que aislarse. En 1916 despuÃ©s de la muerte de su hermana Josefina, sufre de estados depresivos: La angustia le invade .<br />
 En una fiesta de carnaval,(1919) en La Guaira, conoce a Juanita, quien va  a ser su compaÃ±era, su amiga, su cÃ³mplice, su modelo.. Construye un rancho de bahareque cerca de la playa, y prontamente, comienza â€œEl Castilleteâ€(1922-1924) piedra  a piedra, palma a palma; es el escenario ideal, pleno de luz, rodeado de objetos construidos por Ã©l, los cuales, forman parte de toda la escenografÃ­a, para esa gran pieza de teatro, para ese gran escenario  que es su vida, para asÃ­  poder crear. Se rodea de cosas sencillas, de un universo muy especial construido a la medida de su imaginaciÃ³n y de sus sueÃ±os.<br />
Su mono Pancho y la guacamaya lo acompaÃ±aban. Construye sus caballetes, pinceles, pinturas y trabaja sobre tela donde vienen envueltas las mercancÃ­as y con materiales de desecho.  En la Ã©poca blanca; el color se hace luz, brilla, invade la superficie,   atrÃ¡s, ha quedado la etapa azul, ya las  obras, â€œLa Cuevaâ€ y â€œLa ProcesiÃ³nâ€ estÃ¡n lejos, ahora los colores son otros&#8230; crisis, angustias y es internado varias veces, y en el tiempo de lucidez la obra esta ahÃ­ para dejar testimonio del momento creador, donde los grises y blancos y las lÃ­neas ocupan el espacio preciso, la pincelada colocada en su lugar, pinceladas libres y de un toque original.<br />
 Hay una gran creatividad. El color sepia aparece&#8230; los objetos construidos: en â€œLa pajareraâ€, son aves fijadas ahÃ­ en su creaciÃ³n, pÃ¡jaros que no desean salir de esa jaula, porque son libres y que cantan en su armonÃ­a de sepias y marrones, objetos hechos con papel, cartÃ³n y alambres; telÃ©fonos que no reciben llamadas, silenciosos, sin nunca sonar el timbre, desconectados del mundo exterior. Acordeones sin notas musicales, figuras  dibujadas con alambre, en fin, formas libres&#8230; los muebles con sus diseÃ±os originales y rÃºsticos, las muÃ±ecas son sus novias, sus amigas, Ã©l es el creador de figuras deformes, de mujeres que no sabemos de donde vienen, pero que  Ã©l sÃ­ sabÃ­a su Ã¡rbol genealÃ³gico, mujeres hechas de diferentes materiales, damas para acompaÃ±ar a ReverÃ³n y formar con los objetos: guitarras, tambores, bandolinas, toda una atmÃ³sfera lÃºdica, instrumentos musicales silentes y todos juntos forman  un decorado&#8230; mÃ¡scaras, para disfrazar, para transformar no se sabe quien, y el parasol y sus caballetes  con su diseÃ±os, â€œhecho en La Guairaâ€.<br />
 ReverÃ³n va a ser el actor principal. Paisajes en  blancos, marrones o sepias llenan la superficie; colores colocados con los dedos, con pinceles toscos que dejan testimonio de su inventiva&#8230; Es su vida, busca la soledad para crear; sus muÃ±ecas son las modelos, pero al mismo tiempo, son doncellas de su taller, guardianas de las obras, son sus â€œnoviasâ€, son las  majas Casilda, Isabelita, Graciela, Serafina y otras, construidas o mejor dicho â€œ nacidasâ€ de Ã©l, son hijas de su imaginaciÃ³n;  se habla y se especula en la relaciÃ³n afectiva, amorosa y erÃ³tica del artista con ellas.  AÃ±os despuÃ©s, en 1942, sufre otra recaÃ­da tras la muerte de su madre&#8230;<br />
Â¿Verdad o mentira? O esto forma parte tambiÃ©n de la leyenda&#8230; Â¿anacoreta, eremita, extraÃ±o o enfermo mental, paranoico o esquizofrÃ©nico?. Pueden ser  todas estas cosas juntas, se comenta que miraba el sol directamente para despuÃ©s ir a pintar, que se paseaba por el mercado  para impregnarse de los colores de las frutas y verduras y despuÃ©s dejarlos colocados sobre la tela&#8230; Pero, antes que todo, fue un creador.  Encontramos una continuidad y seguridad en los trazos, hay una gama de colores dentro de ese  mundo de objetos que Ã©l ha construido; las lÃ­neas  corretean por la superficie y el pincel deja marcas de pinturas sobre el yute bruto de color ocre y de textura fuerte, colores preparados por Ã©l,  colores de excrementos de palomas, total: matices, azules, gradaciones de blancos, de grises, gamas de marrones, en fin, colores,  mezclados con pigmentos y colas&#8230; oleos, tintas y pasteles sobre  las superficies vÃ­rgenes, las cuales, recibieron diferentes motivos de paisajes, figuras, desnudos, retratos y autorretratos, que llenaron muchas telas y papeles con  luminosos colores de este gran artista&#8230; obras que son los resultados de todas las experiencias, de los viajes, de los estados anÃ­micos, de las influencias&#8230;<br />
  ReverÃ³n viviÃ³ como  lo soÃ±Ã³ y lo pensÃ³; existiÃ³, para lo que creyÃ³:  su arte. AhÃ­, estÃ¡n sus obras, que  dÃ­a a dÃ­a se comprenden, se admiran y  se valoran  cada vez mÃ¡s y mÃ¡s, allende  nuestras fronteras&#8230;Actualmente, se muestra una retrospectiva de su obra en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.(MOMA)<br />
No obstante, visto por algunos como un loco, por otros como un gran creador, para los artistas como un  gran maestro&#8230; el tiempo ha pasado y hoy, miramos y admiramos a Armando ReverÃ³n y  recuerdo como si fuese ayer el momento en que un dÃ­a quise ver, conocer, y pasearme por ese lugar donde Ã©l viviÃ³, donde sintiÃ³ depresiones y angustias;  pero sobre todo el lugar que construyÃ³ para crear al lado de su gran musa Juanita. Otra crisis en 1953  y es internado de nuevo, en el Sanatorio  del Dr. Baez Finol, quien se ocupa de Ã©l. Le otorgan el Premio Nacional de Pintura en 1953. Muere Armando ReverÃ³n el 17 de Septiembre de 1954.<br />
	Hoy recuerdo ese domingo pleno de sol, por allÃ¡ en la dÃ©cada de los sesenta, cuando fui  a Macuto cerca al â€œBar  Quince Letrasâ€,  en el litoral venezolano, para disfrutar, sentir, enriquecerme, conocer y llegarme hasta ese espacio tan especial como lo fue â€œEl Castilleteâ€, lugar donde Armando ReverÃ³n capturÃ³ la luz y  dejÃ³ su creatividad plasmadas en las telas, en papeles,  en muchos objetos y  sobre todo en sus queridas y amadas muÃ±ecas&#8230; espacio donde hizo â€œsu teatroâ€ cuando alguien venÃ­a a visitarlo&#8230; asÃ­ fue el gran maestro Armando ReverÃ³n&#8230;</p>
<p>Esteban Castillo<br />
					<a href="mailto:Estebancastil26@hotmail.com">Estebancastil26@hotmail.com</a></p>
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